Opinión:
8 de febrero de 2026
De Empleada a Visionaria
Por: @nairdavilarivas
Empleada a Visionaria: Cuando
el Respeto no es un Cargo, es Humanidad
Por: Msc. Nair Dávila Rivas
Durante 23
años, caminé por los pasillos de una administración pública donde, muchas
veces, la academia era vista como una amenaza. Soy Nutricionista, con Maestrías
y diversas especializaciones, pero mi currículum, lejos de abrirme puertas, a
menudo generaba temor en quienes dirigían.
Por miedo a
que mi preparación pudiera opacar su gestión o "sustituirlos", me
relegaron. El sistema, bajo la etiqueta tramposa de "Analista Integral", le dio licencia a
jefes de turno para exigir "de todo". Esa ambigüedad se convirtió en
la excusa perfecta para asignarme funciones que nada tenían que ver con mi
formación.
Llegué a
cargar bultos de comida, comprar desayunos y almuerzos, preparar y servir café,
e incluso limpiar. Y quiero ser muy clara: no es que estas tareas me denigraran como ser humano
—todo trabajo honesto es digno—, sino que yo no había estudiado años de mi vida para eso. Mi
talento y mi capacidad estratégica estaban siendo desperdiciados en tareas
operativas, mientras recibía memorándums de supervisores que no tenían ni la
mínima idea del significado de las palabras GERENCIA y LIDERAZGO.
Sin
embargo, incluso en ese escenario, busqué dejar una huella. Recuerdo que llegué
a sembrar 200 suculentas en
vasitos desechables de café. Mi intención no era decorar; era un intento de
enseñar y transmitir sentido de
pertenencia a los empleados de esa institución. El resultado fue un retrato
de la condición humana: algunos se alegraron y entendieron la finalidad del
proyecto; otros se las llevaron a sus casas; y hubo quienes, simplemente, las
dejaron morir.
Por años,
mi presencia irritó a aquellos que llegaron a sus cargos en
"paracaídas" o por "enchufe". Ver a alguien preparada les
recordaba lo que ellos no eran.
Esa
incongruencia, esa frustración sostenida de estar en el lugar incorrecto
haciendo lo incorrecto, me pasó factura. El sacrificio constante se tradujo en
enfermedad; el cuerpo gritó a través de un Cáncer lo que el alma callaba por
"cumplir".
Pero hoy,
sana y libre, lo digo con firmeza: Tocar fondo no es falta de fé. Tocar fondo es la
prueba de fuego de la que sales reforzada.
He visto
muchas figuras públicas que muestran llevar una vida "intachable",
envueltos en discursos de una supuesta "verdadera Fe", cuando en
realidad es solo un espejismo. Son como vendedores de cursos de natación que jamás se meten a la
piscina, e incluso, ni siquiera saben nadar. Hablan de moral y de Dios,
pero tienen desatendidos a sus propios padres y familiares por sus ocupaciones
de calle, prefiriendo un like o
un voto que fortalecer su propia familia.
Llevar una
vida pública de pura apariencia también tiene un precio alto. Yo decidí no
pagarlo. Preferí ser transparente, aunque eso signifique no encajar en ciertos
lugares públicos o círculos de hipocresía.
Hoy te
comento esto solo a manera de reflexión: ¿Estás bien dónde estás? ¿Estás haciendo lo que
disfrutas y te apasiona, o estás viviendo una vida de papel?
Entiende
esto: la felicidad y la salud son una CONSECUENCIA, no un azar. Aquellos que van a la
iglesia a pedir bienestar sin entender que todo es una consecuencia de sus
actos, están viviendo en automático.
Yo misma
tengo días en los que no rezo el Padre Nuestro. ¿Por qué? Porque esa parte de "perdonar a los que nos
ofenden"... aún estoy en ese proceso de soltar. Y me niego a rezar
como un autómata; prefiero el silencio honesto a la oración vacía. Rezo desde
el sentir, no desde la costumbre.
Por eso,
te invito a escribir tu historia real, no la de la FACHADA INMACULADA que exige la sociedad o las redes
sociales. Sé real, así toques fondo.
La
verdadera FE es levantarse y ayudar a otros genuinamente. No es decir que
ayudas y tomarte una foto entregando una bolsa, para luego transformarla en likes o, peor aún, en votos.
La
verdadera Maestría es brillar desde la oscuridad y saber que la luz siempre
hará la diferencia.
¡QUE TU ÉXITO NO CUESTE TU
SALUD!
¿Te
identificaste con mi historia? Encuentra la ruta completa en mi libro: "EL CÓDIGO DE LA MUJER DIAMANTE:
De Empleada a Visionaria".
Como
Nutricionista y Mentora, te acompaño a limpiar tu cuerpo de las memorias de
sacrificio y a reprogramar tu mente para un 2026 de abundancia.
Te guío desde la comodidad de un click.
Consulta Online disponible.
En redes sociales:
@nairdavilarivas | Contacto:
+58 416 874 4484
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