La nutrición funcional representa un
avance en la ciencia de la salud, moviéndose más allá de las dietas basadas en
el simple conteo de calorías y las medidas de peso. Se trata de un enfoque que
busca la causa raíz de los problemas de salud, viendo el cuerpo como un
sistema interconectado y complejo. En lugar de tratar los síntomas, esta
disciplina se pregunta: ¿qué desequilibrio subyacente está causando esta
condición?
Origen y Evolución del Enfoque Integral
El término alimento funcional se
originó en Japón en la década de 1980, impulsado por una iniciativa
gubernamental para mejorar la salud de la población y reducir los costos
sanitarios. La idea era que ciertos alimentos podían ofrecer beneficios
terapéuticos, más allá de su valor nutricional básico. Con el tiempo, este
concepto evolucionó hasta convertirse en la nutrición funcional, un
campo que aplica esta filosofía de manera personalizada, reconociendo
que la genética, el estilo de vida y el entorno hacen que cada persona sea
biológicamente única.
Hoy en día, la nutrición funcional es
reconocida como un avance en la ciencia de la salud, y universidades como la University
of Western States (Estados Unidos) y la Universidad de Valencia (España)
la han incorporado en sus programas de estudio y de investigación.
Los Hongos Medicinales: Aliados
Poderosos de la Nutrición Funcional
Dentro de este enfoque integral, los hongos
medicinales han ganado un enorme protagonismo por sus propiedades
adaptógenas y terapéuticas. Funcionan como potentes aliados para mejorar la
energía, fortalecer el sistema inmune, desintoxicar el cuerpo y apoyar la salud
del metabolismo. Aquí tienes diez de los más destacados:
- King Oyster (Pleurotus eryngii):
Valorados por su textura y por ser una fuente de ergotioneína, un
potente antioxidante que protege las células del estrés oxidativo.
- Almond Mushroom (Agaricus subrufescens): Conocido por su capacidad para modular el sistema inmunológico
debido a su alto contenido de beta-glucanos.
- Antrodia (Antrodia cinnamomea): Un
hongo único de Taiwán que se investiga por sus propiedades
hepatoprotectoras (protección del hígado) y su potencial antiinflamatorio.
- Lion’s Mane (Hericium erinaceus):
Famoso por apoyar la salud del cerebro. Contiene compuestos que estimulan
el factor de crecimiento nervioso (NGF), lo que puede mejorar la
memoria y la función cognitiva.
- Turkey Tail (Trametes versicolor):
Uno de los hongos más estudiados en el campo de la inmunología. Sus
polisacáridos PSK y PSP han mostrado beneficios en el
fortalecimiento de las defensas del cuerpo.
- Reishi (Ganoderma lucidum):
Conocido como el "hongo de la inmortalidad", actúa como un
adaptógeno que ayuda a reducir el estrés, mejorar la calidad del sueño y
apoyar el sistema inmunológico.
- Maitake (Grifola frondosa): Apoya
la modulación del sistema inmune, y se ha estudiado por su potencial para
regular los niveles de azúcar en la sangre y la presión arterial.
- Chaga (Inonotus obliquus): Un hongo
adaptógeno extremadamente rico en antioxidantes, ideal para
combatir el daño celular y la inflamación.
- Cordyceps (Cordyceps sinensis):
Reconocido por su capacidad para aumentar la energía y la resistencia
física, siendo popular entre deportistas para mejorar el rendimiento.
- Shiitake (Lentinula edodes): Un
hongo comestible con importantes propiedades medicinales, ya que contiene eritadenina,
que ayuda a reducir el colesterol, y lentinan, que apoya la función
inmune.
Estos hongos pueden ser un complemento
valioso en una rutina de nutrición funcional, siempre que se incorporen de
forma consciente y, si es posible, bajo la guía de un profesional de la salud.
Tu bienestar no
es una moda, es un estilo de vida. Y estoy aquí para enseñarte a vivirlo.
Si quieres saber
cómo iniciar tu camino con la nutrición funcional y usar estos superalimentos,
déjame un comentario y te atenderé.
Con amor y
alegría.
Nair Dávila Rivas
. MSc
Nutricionista-
Mentora Transformacional
@nairdavilarivas
+584168744484
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